La constelación QB50

La investigación científica mediante satélites es un ámbito con pocos invitados. Normalmente, los instrumentos científicos están desarrollados por algunas agencias espaciales y pocos son de universidades o institutos de investigación.

Desde la aparición de la norma CubeSat, que son satélites en miniatura, con dimensiones de 10 x 10 x 10 cm, y una masa de 1 kg, se ha hecho posible una mayor participación de universidades. El primer objetivo para el uso de éstos ha sido pedagógico, aunque el tiempo tan corto (en promedio de 2 a 4 años) para el desarrollo y demostración de tecnologías espaciales ha impulsado un rápido crecimiento en el número de instituciones que los utilizan. El concepto general de estos satélites tuvo su origen en la Universidad de Stanford en 1998, mientras que los primeros CubeSat fueron lanzados en 2003.

Sin embargo, su uso para fines de investigación sigue siendo limitado, debido principalmente a sus propias características de dimensiones, que restringen el tamaño y la capacidad de las cargas útiles a bordo, así como la cobertura que éstas pueden alcanzar (los CubeSat se utilizan prácticamente en órbita baja).

¿Pero si integramos a varios CubeSat en un torno a un solo objetivo, mediante una constelación?

El proyecto europeo QB50 se definió para diseñar y desplegar en el espacio una red de satélites CubeSat de 2U (10 x 10 x 20) y 3U (10 x 10 x 30), para estudiar las capas inferiores de la termósfera, situadas entre 200 y 400 km de altitud, que es la capa menos conocida de la atmósfera. Financiado por la Unión Europea, el proyecto ha sido implementado por un consorcio internacional dirigido por el Instituto von Karman para Dinámica de Fluidos, en Bélgica.

La idea fue integrarlos con sensores idénticos, distribuidos entre los CubeSat, incrementando las posibilidades de investigación, comparadas cuando uno solo entrega resultados poco significantes en torno a cuestiones científicas fundamentales.

Ideada para integrar 50 CubeSat (de ahí el nombre), este proyecto congregó a universidades e institutos de 23 países, no solo de Europa, sumando 5 CubeSat 3U y 31 CubeSat 2U.

Se pretende colocarlos en una órbita circular y altamente inclinada de forma subsecuente (esta formación se conoce como cadena de perlas).

Distribuited Sensors
Distribuited Sensors

Para implementar la investigación se definieron 3 tipos de instrumentos, a fin de que cada CubeSat contara con uno de ellos, excepto por dos equipos para control.

Sin embargo el diseño permitió agregar otras cargas útiles. O al menos es el caso del CubeSat de la Universidad Politécnica de Madrid. Nombrado QBITO, evaluará el comportamiento de un n-Octadecano como un material de cambio de fase; probará un detector de infrarrojo en onda media en un ámbito espacial; y un software experimental para determinación y control de actitud basado en la teoría de control difuso.

Al momento de escribir estas líneas está programado el envío hacia la Estación Espacial Internacional de un primer grupo de 28 CubeSat, a bordo de la nave de carga Orbital ATK/Cygnus OA-7, impulsada mediante un cohete Atlas 5, desde Cabo Cañaveral. El lanzamiento será el próximo 21 de marzo de 2017. El despliegue se efectuará desde la ISS en dos ciclos, separados entre ellos por 60 días.

Los restantes 8 serán lanzados mediante un cohete PSLV desde el Centro Espacial Satish Dhawan.

Así que finalmente serán dos cadenas de perlas.

Es tan loable este esfuerzo, que sin despegar ya tienen en su haber el primer reconocimiento: beSPACE awards 2017.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s