Paso cenital y la arqueoastronomía.

Rayo de sol en Monte Alban, durante el paso cenital.
Paso cenital en el edificio P de Monte Alban, México.

Desde que el hombre alzó su vista a los cielos, se ha preguntado que son todos los objetos que podía observar. Uno de ellos les llamó principalmente la atención para su estudio, por su regularidad: el sol.

Gracias a una paciente observación, incluso de generaciones, pudieron descubrir que el Sol tiene un ciclo, y que el mismo indica cambios en la Tierra: lluvias, frío, cacería, etcétera. Dependiendo del lugar de observación, algunos fenómenos naturales pueden no ser notables. Por ejemplo, el descubrimiento del equinoccio (cuando el día y la noche duran 12 horas) solo se puede observar en puntos de la tierra distintos a la línea del ecuador, porque ahí siempre duran lo mismo.

Otro fenómeno limitado geográficamente es el paso cenital, que ocurre para un mismo punto de la tierra en dos días del año, cuando el sol se ubica al mediodía justo en el cenit, y por ello objetos gnomon (poste o estaca perpendicular al plano horizontal de la Tierra), como pueden ser las columnas de un templo, no proyectan sombra. La limitante es que esta posición relativa del sol solo es visible entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, ya que mas allá de estas fronteras el sol nunca llega al cenit.

En parte gracias al paso cenital, Eratóstenes llegó a calcular el tamaño de la circunferencia de la tierra en el siglo III A. C.

En las distintas culturas mesoamericanas el día cenital se convirtió en innegable punto de referencia para sus calendarios, de lo que dan cuenta códices y construcciones.

La arqueoastronomía surge para descubrir y estudiar hasta que punto los fenómenos astronómicos (como el paso cenital) definieron las construcciones de antiguas civilizaciones. De los más connotados arqueoastrónomos mexicanos están el Dr. Jesús Galindo Trejo y el Dr. Ismaél Arturo Montero García.

Del primero recuerdo haber asistido a una conferencia para difundir sus descubrimientos mediante una paciente observación de distintos puntos en el país, particularmente del Templo Mayor en la Ciudad de México.

Del Dr. Montero les recomiendo y coloco a su consideración el Atlas arqueológico de la alta montaña mexicana, que el propio autor ha dispuesto para consulta pública.

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8 Comments

  1. Ante la cercanía del paso cenital correspondiente a la Ciudad de México, creo de interés la visita al siguiente sitio:

    http://www.toltecayotl.org/tolteca/index.php?option=com_content&view=article&id=419:tenochtitlan&catid=26:general&Itemid=74

    De la descripción hecha en el mismo por el Dr. Galindo, se desprende que alrededor del 9 de abril se podrá observar la puesta de sol alineada con la actual calle de 5 de mayo, que de manera general conserva la alineación del antiguo Templo Mayor.

    1. En la siguiente liga podrán disfrutar de la visión que tiene Tomás Filsinger acerca de lo que debieron haber visto los primeros españoles de la ciudad de Tenochtitlan.

      La imagen supone una vista aérea sobre el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, y tiene una orientación norponiente, así que en la misma la calzada de mayor longitud y que se pierde en el borde inferior de la imagen debería corresponder a lo que actualmente es la calzada de Tlalpan. Partiendo de ésta, a su derecha en la imagen parte un camino breve, que lleva a un islote, que actualmente es el cerro del Peñón de los Baños o Tepetzinco, que ahora sirve de base al radar del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y que es mencionado en el artículo como básico en la orientación del Templo Mayor y por ende en el trazo de Tenochtitlan.

  2. ” El arqueoastrónomo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jesús Galindo, quien ha realizado mediciones en varias estructuras arqueológicas del país, consideró que lo interesante es que el eje principal de la Ciudad de los Dioses es perpendicular al eje de simetría de la Pirámide del Sol, y ésta dos veces al año, el 29 de abril y el 13 de agosto, se alinea a la puesta del astro.

    “La pirámide también se orienta a la salida del Sol, las madrugadas del 12 de febrero y 29 de octubre, aunque astronómicamente esto no dice nada, pues no hay solsticios ni equinoccios en esas fechas, tampoco ocurre el paso cenital del astro, refirió Galindo.

    “Sin embargo, si marcan la secuencia que se sigue hasta el solsticio según marca el calendario ritual de 260 días, común entre los pueblos de Mesoamérica, en la primera alineación, el 29 de abril, el Sol se irá metiendo en distintas posiciones y transcurridos 52 días se alcanza el solsticio de verano, en apariencia el astro se detiene y comienza un retorno de 52 días, cuando el 13 de agosto se repite la imagen.”

    Fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2013/738875.html

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